La situación del embalse de El Nihuil genera creciente preocupación entre vecinos, comerciantes y prestadores turísticos. El lago se encuentra en un nivel inusualmente bajo para esta época del año y está a apenas 50 centímetros de alcanzar su cota mínima, lo que impacta de lleno en la actividad turística y en la economía local.
Según datos oficiales del Departamento General de Irrigación, el dique almacena actualmente 67 hectómetros cúbicos de agua, lo que representa apenas el 31% de su capacidad total.
En diálogo con LV18, Claudio Ricardo Farina, vecino y comerciante de El Nihuil, expresó su preocupación por la situación y advirtió sobre las consecuencias sociales y económicas que atraviesa la comunidad.
“Es lamentable lo que está pasando. Hay muchísima gente que depende del verano para poder sobrevivir el invierno. Este año la temporada está prácticamente perdida”, afirmó.

Impacto directo en el turismo y el trabajo local
Farina, quien reside en El Nihuil desde hace varios años y apostó al desarrollo turístico de la zona, señaló que la baja del lago provocó una caída cercana al 90% en las reservas, incluso en pleno inicio de la temporada estival.
“Antes de las fiestas estaba todo reservado y se cayó absolutamente todo. Los turistas llegan y se vuelven porque no hay agua en el lago, que es el principal atractivo”, explicó.
La situación afecta especialmente a quienes dependen de actividades vinculadas al embalse, como alquiler de kayaks, pesca deportiva y servicios náuticos.
“Hay gente que compró equipos para trabajar en verano y hoy los tiene guardados, a la venta, porque no se pueden usar”, relató.

Lama, olores y deterioro ambiental
Otro de los problemas derivados del bajo nivel del embalse es la proliferación de lama, que genera malos olores y deteriora el entorno natural.
“Al bajar tanto el lago en pleno verano, la lama se empieza a pudrir y se vuelve nauseabundo. En invierno, cuando baja el nivel y hay heladas, eso se quema naturalmente, pero este año no se hizo”, señaló Farina.
Según explicó, durante el invierno el embalse había alcanzado niveles elevados, incluso superando el vertedero, pero la bajante se produjo de manera acelerada a partir de fines de diciembre y comienzos de enero.

Reclamo por falta de explicaciones y gestión
Si bien Farina evitó responsabilizar directamente a un área específica, apuntó a la falta de explicaciones claras y a una deficiente gestión del recurso hídrico, señalando al Departamento General de Irrigación como el organismo que debe dar respuestas.
“El lago explotaba de agua y de repente empezó a bajar día a día. Mientras tanto, en Valle Grande se habla de suba del nivel. Eso duele, porque El Nihuil parece quedar siempre relegado”, expresó.
En ese contexto, llamó a la organización de los vecinos para canalizar un reclamo conjunto y evitar que la situación vuelva a repetirse.
“Este verano ya está perdido, pero necesitamos que esto no vuelva a pasar. Hay familias que no van a tener cómo afrontar el invierno”, advirtió.
La comunidad de El Nihuil espera ahora una respuesta concreta por parte de Irrigación que permita esclarecer lo ocurrido y establecer medidas para proteger el embalse y la principal fuente de ingresos de la zona.





