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Producción de Huevos: Caída del precio del huevo, aumento de costos productivos y competencia desleal por ingreso de mercadería de otras provincias

Por LV18 San Rafael

24 de enero de 2026
El huevo sigue siendo elegido por su valor nutricional y su versatilidad, pero esa demanda no se traduce en mejores condiciones para quienes lo producen de manera formal.

La crisis no siempre llega en forma de titulares ostentosos. A veces se cuela en la mesa cotidiana, en un alimento básico, silencioso y aparentemente accesible como el huevo. Detrás de ese producto esencial, la realidad de los pequeños y medianos productores avícolas atraviesa hoy uno de sus momentos más delicados. El testimonio, en el aire de LV18, de Gino Giaroli, productor local y dedicado a la recría de gallinas ponedoras, expone con crudeza una problemática que combina sobreoferta, caída de precios, suba de costos y una competencia que, según denuncia, opera por fuera de cualquier control.

“Está complicado el sector por un tema de que hay mucha oferta y hay poca regulación en esa oferta”, resumió Gino en diálogo telefónico con periodistas radiales. La frase funciona como diagnóstico y punto de partida: el mercado del huevo se encuentra saturado, pero no por un crecimiento ordenado de la producción local, sino por el ingreso masivo de mercadería desde otras provincias, muchas veces en condiciones que no respetan las normas sanitarias ni comerciales vigentes.

El productor explicó que su actividad se concentra exclusivamente en gallinas ponedoras. “Yo compro en una granja la pollita bebé y hago la recría. Solo ponedoras”, aclaró, descartando cualquier vínculo con la venta de pollo, otro segmento del sector avícola que también enfrenta tensiones, aunque con mayor movimiento en los comercios. Sin embargo, los problemas de fondo son compartidos: los costos productivos están atados al dólar, mientras los precios de venta no acompañan esa dinámica.

“Los insumos nos han subido: alimento, materia prima y el huevo ha caído bastante en este último tiempo”, detalló. La ecuación es simple y devastadora: producir cuesta cada vez más, vender deja cada vez menos. Según Gino, en los últimos meses de 2025 el precio del huevo se desplomó, obligando a muchos productores a trabajar con márgenes mínimos o directamente a pérdida.

Uno de los puntos más sensibles que marcó durante la entrevista fue la competencia desleal. “El problema no son los productores locales, el problema es cuando hay superproducción en provincias limítrofes y traen huevo acá”, explicó. Ese excedente, que ya no puede venderse como huevo fresco en su lugar de origen, termina inundando mercados regionales a precios muy bajos, arrastrando hacia abajo todo el esquema de valores.

La postal se repite en las calles: puestos improvisados, mesas al sol, vehículos no habilitados y vendedores sin ningún tipo de control. “A nosotros se nos exige vehículo habilitado, carné de manipulación de alimentos, veterinario, impuestos… y a los que venden en la esquina no se les exige prácticamente nada”, reclamó. El contraste no solo es económico, sino también sanitario.

En ese sentido, Gino fue categórico al advertir al consumidor. “Todos los huevos que están en la calle, en las esquinas, lamentablemente no podrían estar”, afirmó, señalando la exposición al sol y la falta de transporte adecuado. Las normativas sanitarias existen, pero (según su visión) no se aplican con la rigurosidad necesaria. “Eso tendría que encargarse el municipio, salir a inspeccionar”, agregó, desligando a los productores formales de cualquier posibilidad de control.

El impacto de esta situación se refleja con claridad en los números. “Nosotros arrancamos con un huevo a 3.500 pesos”, contó, al referirse al precio del maple. Un valor que, según explicó, debería rondar los 5.000 pesos para ser rentable. “Con lo que vale hoy, estamos trabajando con lo justo”, reconoció, describiendo un escenario que se sostiene solo a fuerza de volumen y sacrificio.

Paradójicamente, el consumo no cayó. Al contrario. “En estos últimos diez días he notado mucho consumo. Vendemos mucho, pero a un precio muy bajo”, relató. El huevo sigue siendo elegido por su valor nutricional y su versatilidad, pero esa demanda no se traduce en mejores condiciones para quienes lo producen de manera formal.

El caso de Gino no es aislado. Representa a un sector que siente que cumple con todas las reglas, pero compite en un mercado donde las reglas no se hacen cumplir. Mientras tanto, la rentabilidad se erosiona y la incertidumbre crece.
“No podés estar así toda la vida”, dijo casi al final de la charla. Una frase que condensa el malestar de un rubro que, lejos de pedir privilegios, reclama algo más básico: condiciones justas para seguir produciendo.