En el marco del centenario de la J-League que se celebrará en 2026, la Japan Football Association (JFA) anunció una serie de modificaciones que impactarán de lleno en el fútbol profesional japonés. El objetivo es claro: alinear el calendario local con el europeo. Para lograrlo, el primer semestre del año se disputará un torneo de transición que marcará el inicio de esta nueva etapa.
Pero el cambio no será solo organizativo. De manera excepcional y únicamente para este certamen preparatorio, la JFA implementó una innovadora modificación reglamentaria: no habrá empates. Si un partido termina igualado en los 90 minutos, se definirá por penales.
El sistema de puntos mantendrá una base conocida, aunque con un agregado. En caso de empate en el tiempo reglamentario, ambos equipos sumarán un punto, pero el ganador de la tanda desde los doce pasos obtendrá una unidad extra, llevándose así dos puntos en total.
El nuevo formato tuvo su estreno en el duelo entre Kyoto Sanga y Vissel Kobe, que finalizó 1-1. En la definición por penales, el conjunto de Kobe se impuso y se quedó con el punto bonus. La misma modalidad se replicó en otros tres encuentros de la primera jornada: tras igualar con Kashima Antlers, Cerezo Osaka y Okayama, respectivamente, FC Tokyo, Gamba Osaka y Avispa Fukuoka se impusieron en los penales y arrancaron el certamen con dos unidades.
En cuanto al calendario, la transformación será profunda. Tras el Mundial que se jugará a mitad de 2026, la J-League pasará a disputarse entre agosto y finales de mayo, replicando el esquema europeo. Los mercados de pases también se adaptarán a ese modelo: el principal se desarrollará entre julio y agosto, mientras que el segundo abrirá en enero.





