El paso de Pobre Diablo, sobre el río Diamante, vuelve a estar habilitado para la circulación vehicular en San Rafael. Sin embargo, detrás de la reapertura hay una advertencia importante: el cruce continúa siendo vulnerable ante nuevas crecidas y la construcción de una solución definitiva todavía no tiene fecha confirmada.
La secretaria de Obras Públicas, ingeniera Andrea Fichetti, confirmó en una entrevista con LV18 que los trabajos permitieron restablecer el desvío del agua por el brazo norte del río y recuperar el tránsito hacia la ruta 143 desde El Molino.
Pobre Diablo: cómo lograron restablecer el tránsito
Fichetti explicó que el municipio realizó un terraplén aguas arriba, a la altura de calle Bentos, para desviar el caudal y permitir las tareas de recuperación del paso. Los trabajos se hicieron con autorizaciones de Irrigación e Hidráulica.
Además, se coordinó con Irrigación una reducción del caudal erogado desde el dique Galileo, que pasó de 17 a 15 metros cúbicos por segundo. También se limpiaron sectores embancados en los badenes de El Molino.
La funcionaria advirtió que, cuando aumenten las precipitaciones o avance el deshielo, podrían repetirse los cortes temporales.

Un puente nuevo, pero sin plazos confirmados
Uno de los datos más importantes de la entrevista fue el reconocimiento de que las reparaciones anteriores eran provisorias. Según Fichetti, “el puente es viejo, tiene una estructura que se ha comportado muy bien durante años. Lo que falla es el terraplén de aproximación al puente”.
Ahora el municipio trabaja en un proyecto para construir una estructura de hormigón con mayor capacidad hidráulica. El objetivo es superar los actuales menos de 30 metros cúbicos de capacidad y permitir que, ante grandes caudales, el agua también pueda pasar por encima de la calzada.
Los próximos pasos para concretar el nuevo puente
Aunque el municipio asegura que trabaja para concretar la obra lo antes posible, Fichetti evitó establecer una fecha: “Para que no me reten no voy a tirar plazo”.
Mientras tanto, el bypass deberá mantenerse en condiciones y los vecinos tendrán que estar atentos a posibles interrupciones. La reapertura es una buena noticia para la conectividad de San Rafael, pero el problema estructural de Pobre Diablo sigue pendiente.





