La crecida del río Diamante movilizó un operativo de emergencia en San Rafael para asistir a 41 personas evacuadas de Los Coroneles, en Cuadro Benegas, y La Cañadita, en Cañada Seca. La prioridad fue resguardar a las familias y garantizarles un lugar donde permanecer mientras se evaluaba el avance del agua.
Mariela Langa, directora de Desarrollo Social del municipio, explicó en una entrevista con LV18 que el equipo trabajaba desde el jueves para anticiparse a posibles inundaciones y organizar la respuesta ante la emergencia.
Dónde fueron alojadas las familias evacuadas
Como parte del operativo, los vecinos de Los Coroneles fueron trasladados al Monasterio del Verbo Encarnado Santa Rita, mientras que las familias de La Cañadita encontraron alojamiento en el Club San Martín de Salto de las Rosas.
Langa destacó la colaboración de quienes facilitaron espacios para recibir a las personas afectadas. En particular, agradeció la disposición de los sacerdotes que permitieron utilizar el salón del monasterio para atender a los evacuados.
La funcionaria también explicó que se priorizó el traslado de niños y personas mayores. En Los Coroneles, algunas personas se resistían a abandonar sus casas por temor a perder sus pertenencias, una dificultad habitual en situaciones de evacuación.

La asistencia continúa ante el riesgo de nuevas lluvias
Aunque las personas evacuadas ya habían regresado a sus viviendas al momento de la entrevista, Langa advirtió que la situación requería seguimiento y prevención. Según indicó, el fenómeno podía continuar hasta abril, por lo que era necesario observar el comportamiento de los cauces y mantener una planificación de emergencia.
“Hay que ir viendo cómo se comporta cada uno de los espacios y tener una organización y una planificación estratégica”, señaló.
Desde el municipio también se habían realizado tareas preventivas para ayudar a familias con techos precarios y filtraciones, mediante la entrega de nylon y el trabajo conjunto con delegaciones barriales y distritales.

El desafío de acompañar a los vecinos
Además de la asistencia inmediata, el operativo dejó en evidencia la necesidad de mejorar la prevención en las zonas expuestas a las crecidas. Langa señaló que algunos trabajos municipales ayudaron a reducir el ingreso de agua, aunque consideró que las defensas existentes siguen siendo precarias.
Mientras las familias retoman sus actividades, el desafío es sostener el acompañamiento y fortalecer la coordinación entre los organismos involucrados para reducir los riesgos ante nuevos episodios de lluvia y desborde.





