Mientras las protestas de policías en Rosario ponen en agenda nacional la situación salarial y laboral de las fuerzas de seguridad, en Mendoza el panorama no es muy diferente. Así lo aseguró Liliana Cortéz, presidenta de la Asociación de Esposas de Policías y Penitenciarios de Mendoza, en una entrevista telefónica con LV18, donde expuso con crudeza la realidad que atraviesan los efectivos provinciales.
Según detalló Cortéz, el sueldo básico de un policía en Mendoza ronda los 210 mil pesos, una cifra que calificó como insuficiente frente al costo de vida actual. “Es mentira que un policía recién egresado cobre más de un millón de pesos. Nadie llega a esas cifras”, afirmó, y agregó que incluso policías jubilados con 25 años de servicio apenas superan el millón de pesos, antes de los descuentos.
La dirigente también cuestionó los aumentos anunciados por el Gobierno provincial. “Los ítems que dicen haber incrementado representan apenas 13 mil pesos, mientras que el descuento de OSEP supera los 98 mil. Ese aumento se pierde automáticamente”, explicó. En ese sentido, sostuvo que la Policía no cuenta con paritarias ni gremios que negocien salarios, lo que deja a los efectivos sin canales formales de reclamo.
Otro de los puntos críticos señalados fue la falta de indumentaria y equipamiento. Cortéz recordó que la ley provincial establece que el Estado debe proveer anualmente el uniforme completo, algo que —según denunció— no se cumple desde hace años. “El ítem para indumentaria no supera los 25 o 30 mil pesos, cuando un par de borceguíes cuesta más de 200 mil”, remarcó.

La situación se agrava con la escasez de personal. De acuerdo a los registros que maneja la Asociación, hoy no habría más de 6 mil policías activos en toda la provincia, una cifra muy inferior a la de años anteriores. “Se fueron más de dos mil efectivos y se jubilan alrededor de 50 policías por mes. Eso deja zonas enteras con una cobertura mínima”, advirtió.
En cuanto al clima interno, Cortéz describió a una fuerza “agotada y desmotivada”. “Trabajan con ‘brazos caídos’, mal alimentados, con extensas jornadas y una fuerte presión psicológica. Hay persecución para quienes reclaman mejoras y traslados arbitrarios”, denunció. También alertó sobre el impacto de esta situación en la salud mental, y cuestionó la minimización de los casos de suicidios dentro de la fuerza.
Finalmente, la presidenta de la Asociación señaló que muchos policías deben recurrir a trabajos informales o servicios extraordinarios para llegar a fin de mes. “El sueldo no alcanza ni hasta el día 15. Esa es la realidad del policía mendocino”, concluyó.





