Britney Spears fue arrestada en el condado de Ventura, California, por conducir bajo los efectos del alcohol y, tras el episodio, decidió ingresar voluntariamente a un centro de rehabilitación en Estados Unidos por problemas de abuso de sustancias.
Según informó el medio TMZ, fuentes cercanas a la cantante indicaron que su entorno le sugirió iniciar un tratamiento, recomendación que ella aceptó. “Se da cuenta de que tocó fondo”, habría señalado una persona de su círculo. Además, trascendió que Spears arrastra desde hace años antecedentes de consumo de alcohol y otras sustancias, entre ellas el Adderall.
El arresto ocurrió el miércoles pasado por la noche, alrededor de las 21:30, y fue realizado por la Patrulla de Carreteras de California. Spears fue fichada durante la madrugada del jueves y, pocas horas después, quedó en libertad bajo el procedimiento de “citación y liberación”, sin condiciones adicionales. Deberá presentarse ante el tribunal el próximo 4 de mayo.
Tras su liberación, la artista eliminó su cuenta de Instagram, en medio de la atención pública que generan sus publicaciones. Este episodio se suma a una etapa marcada por altibajos en su vida personal y profesional. En 2021, un juez puso fin a la tutela legal que la mantuvo bajo control durante 13 años, y recientemente vendió su catálogo musical por una cifra estimada en unos 200 millones de dólares.





