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Violencia de género: la conmovedora lección de una madre que convirtió el dolor en empatía tras el femicidio de su hija

Por Verónica Iglesias

4 de junio de 2026
Graciela Bianchi convirtió el dolor por la pérdida de su hija en una lucha permanente por acompañar a otras mujeres.
Graciela Bianchi convirtió el dolor por la pérdida de su hija en una lucha permanente por acompañar a otras mujeres.

A casi una década del femicidio de Florencia Peralta, la joven policía de 26 años asesinada por su expareja en San Rafael, la voz de su madre vuelve a instalar una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué responsabilidad tiene cada uno de nosotros frente a la violencia de género?

 

Una historia que sigue doliendo

Florencia fue asesinada el 13 de septiembre de 2016. Tras años de lucha judicial, su expareja recibió prisión perpetua en 2019. Sin embargo, para Graciela Bianchi, su mamá, el verdadero desafío comenzó después: transformar el dolor en compromiso social a través de la asociación civil Madres de Pie.

 

“La empatía no es una palabra, se practica”

Durante una entrevista en LV18, Bianchi aseguró que la sociedad permanece estancada y dividida.

“Tenemos que ir juntos porque somos familias”, sostuvo.

Para ella, la solución no depende únicamente de gobiernos o instituciones, sino también de la capacidad de cada persona para escuchar, acompañar y respetar al otro.

 

Florencia Peralta fue asesinada en septiembre de 2016 en San Rafael y su caso marcó a toda la comunidad.

La violencia de género sigue dejando cifras alarmantes

Mientras Argentina registra más de un centenar de víctimas fatales en los primeros meses de 2026, con un femicidio cada 34 o 35 horas, muchas de las mujeres asesinadas habían denunciado previamente a sus agresores. La falta de respuestas eficaces y la lentitud judicial continúan siendo una preocupación central.

 

Educar con amor para romper el círculo

La experiencia familiar de Graciela ofrece una enseñanza profunda. Junto a sus seres queridos decidió criar a su nieto sin odio ni resentimiento hacia su padre, condenado por matar a Florencia.

“El niño no tiene la culpa”, explicó.

 

Un desafío que nos involucra a todos

Lejos de los discursos enfrentados, Bianchi insiste en que la salida pasa por recuperar la empatía cotidiana. Escuchar, acompañar, respetar y actuar frente a las señales de violencia son responsabilidades compartidas. A casi 10 años del crimen de Florencia, su legado sigue recordando que ninguna política será suficiente si la sociedad no aprende a mirar al otro con humanidad.