La segunda temporada de En el barro ya esta disponible desde este viernes 13 de febrero de 2026 en Netflix a nivel global y trae de regreso una de las ficciones argentinas más exitosas de la plataforma. Spin-off y secuela femenina de El Marginal, la historia vuelve a sumergirse en el universo carcelario de La Quebrada, ahora atravesado por un escenario más violento y una reconfiguración total del poder.
La trama retoma los hechos posteriores al final de la primera entrega y muestra un penal transformado. Gladys Guerra de Borges, “La Borges”, interpretada por Ana Garibaldi, regresa a prisión tras un breve paso por la libertad y se encuentra con un territorio dominado por nuevas alianzas y liderazgos más agresivos.

Según informó Netflix, esta temporada profundiza el tono dramático y amplía el relato más allá de los muros del penal. La narración alterna entre el interior y el exterior, mostrando conflictos paralelos que inciden directamente en la disputa de poder entre las internas.
La Quebrada ya no funciona bajo las viejas reglas. Nuevas bandas se impusieron mediante la violencia y surgieron estructuras delictivas más complejas que alteraron el equilibrio interno. En ese contexto, Gladys comienza la historia fuera de la cárcel, dedicada al cuidado de su nieto Juan Pablo, hijo de Diosito. Pero su frágil situación como exconvicta la empuja nuevamente al delito y la devuelve al penal con otra condena.
Dentro de la prisión, el control está en manos del clan Casares, encabezado por la Gringa Casares, personaje al que da vida Verónica Llinás. La serie la presenta como la nueva figura dominante, con influencia tanto dentro como fuera de la cárcel y con acuerdos que le garantizan un estatus privilegiado.
Desde la plataforma adelantaron en enero que “La Borges” deberá enfrentarse a un territorio controlado por nuevas bandas y tejer alianzas inesperadas para sobrevivir y proteger a los suyos. La sinopsis oficial remarca que el ecosistema penal está ahora liderado por la temible Gringa Casares, quien maneja a las reclusas a su antojo.
Mientras Gladys intenta escalar posiciones en una interna cada vez más cruda, en el exterior su nieto corre peligro. Esa amenaza la obliga a diseñar una estrategia arriesgada para intervenir desde la cárcel y mantener a salvo a su única familia.

Entre las incorporaciones destacadas aparece Eugenia ‘China’ Suárez, que interpreta a Nicole García, una prostituta VIP involucrada en una causa judicial ligada a un lavador de dinero. Desde el penal, Nicole sostiene económicamente a su hijo y, para acceder a privilegios, se convierte en la “novia” de la Gringa Casares, en una relación marcada por los celos y la tensión. Al mismo tiempo, mantiene un vínculo secreto con otra interna, lo que la expone a un riesgo constante dentro de una cárcel donde cada movimiento puede tener consecuencias imprevisibles.





