El crecimiento de los motociclistas en Mendoza ya no solo refleja un cambio en la movilidad de miles de familias. También expone una de las principales crisis de la seguridad vial en la provincia. Tras un fin de semana con varias víctimas fatales, desde el Observatorio de Seguridad Vial advirtieron que el fenómeno tiene múltiples causas y exige respuestas urgentes.
Casi la mitad de las víctimas fatales viajaban en moto
Durante una entrevista en LV18, Hugo Fiorens, integrante del Observatorio de Seguridad Vial de Mendoza, reveló un dato que preocupa: el 42% de las personas fallecidas en siniestros viales son motociclistas.
«Estamos hablando de que el 30% del parque automotor de Mendoza son motocicletas. Pasamos de un 10% histórico a un 30% en pocos años», explicó.
Jóvenes, zonas rurales y falta de controles
Fiorens sostuvo que el problema se concentra especialmente en zonas rurales, donde el 70% de las muertes de motociclistas ocurre por una combinación de factores como escasa iluminación, motos en malas condiciones, exceso de velocidad y consumo de alcohol o drogas.
«No solamente faltan controles. También existe una anomia social y una falta de respeto por las normas», afirmó.
El especialista también cuestionó un proyecto para habilitar licencias a menores de 18 años. «En lo que va del año murieron 21 personas menores de 21 años. No tienen la madurez suficiente para enfrentar los riesgos de la conducción», aseguró.

Hugo Fiorens advirtió que el 42% de las víctimas fatales viajaban en moto.
La crisis económica también aparece detrás de las estadísticas
Según Fiorens, muchas personas llegaron a la moto por necesidad económica, ya sea para reducir costos de movilidad o trabajar en aplicaciones de reparto.
Sin embargo, advirtió que la vulnerabilidad aumenta cuando circulan vehículos sin seguro, sin mantenimiento o sin la documentación correspondiente. Incluso aseguró que se estima que el 60% de los vehículos que circulan en Mendoza no posee seguro vigente, una situación que agrava las consecuencias de cada siniestro.
«Podemos seguir haciendo leyes, pero si nadie las controla, quedan solamente en el papel», concluyó.





