La Salud Mental vuelve a instalarse en la agenda pública de Mendoza, en medio de un escenario preocupante marcado por el aumento de suicidios y crisis emocionales. En ese contexto, el senador provincial Mauricio Sat presentó un proyecto de ley que apunta a mejorar la respuesta del sistema de emergencias ante situaciones críticas.
Según datos recientes, en 2024 se registraron más de 200 muertes por suicidio en la provincia, una cifra que supera la media nacional y que expone la necesidad de políticas públicas más efectivas.
Un proyecto para actuar a tiempo
La iniciativa propone incorporar Unidades Móviles de Emergencia en Salud Mental al sistema 911. Se trata de ambulancias especialmente equipadas y con personal capacitado para intervenir en casos como intentos de suicidio, brotes psicóticos o crisis por consumo de sustancias.
El objetivo es claro: llegar a tiempo. De acuerdo con lo expresado por el legislador, una intervención temprana puede ser determinante. “Está demostrado que si una persona en crisis es abordada a tiempo, hay un 92% de probabilidades de salvar esa vida”, explicó.
Estas unidades estarían integradas por equipos interdisciplinarios con psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales, y funcionarían de manera coordinada con organismos provinciales y redes de asistencia.
Salud Mental: un tema que aún cuesta instalar
Sat reconoció que la Salud Mental todavía enfrenta barreras para ser tratada con la urgencia que requiere. “Muchas veces toma relevancia solo en momentos críticos, cuando hay picos de casos. Sigue siendo un tema tabú que queda puertas adentro de las familias”, señaló.
En ese sentido, también cuestionó la falta de avances legislativos. Un proyecto anterior vinculado a la prevención del suicidio ya cuenta con media sanción del Senado, pero aún no fue tratado en Diputados.
“El problema es la inacción. Mientras se demora, se siguen perdiendo vidas”, advirtió.
Desigualdad en el acceso y preocupación en el sur
Uno de los puntos que más preocupa es la situación en el sur mendocino. Según el senador, si bien hubo algunos avances en el norte provincial, en el sur la respuesta sigue siendo insuficiente.
Las estadísticas muestran que el impacto del suicidio atraviesa a toda la población: jóvenes cada vez más chicos, adultos mayores y habitantes de zonas rurales alejadas.
“El abordaje tiene que ser integral y llegar a todos los sectores. No alcanza con acciones aisladas”, sostuvo.
Un enfoque integral y sostenido
El proyecto también contempla un seguimiento posterior a las crisis, no solo del paciente sino también de su entorno familiar. La idea es evitar recaídas y acompañar los procesos de recuperación.
Además, la propuesta se articula con programas existentes como la Red Asistencial sobre Consumos Problemáticos y la Dirección de Salud Mental provincial.
Para Sat, el desafío es transformar estas iniciativas en políticas de Estado. “Una ley garantiza continuidad, más allá del gobierno de turno”, afirmó.

La Salud Mental y otras áreas críticas
Durante la entrevista, el legislador también vinculó la problemática con otras áreas sensibles, como la situación de las fuerzas de seguridad. Señaló que existe un alto número de licencias por motivos psiquiátricos entre efectivos policiales, lo que refleja condiciones laborales complejas.
“Hay un combo de factores: salarios bajos, malas condiciones de trabajo y presión constante. Todo eso impacta directamente en la Salud Mental”, explicó.
Un llamado a una mirada más humana
Finalmente, Sat planteó la necesidad de un cambio cultural. Consideró que el individualismo y la falta de empatía agravan el problema.
“Nadie se salva solo. Necesitamos una sociedad más consciente y un Estado presente que actúe con responsabilidad”, concluyó.






