La música latinoamericana atraviesa horas de profundo dolor tras la muerte de Felipe Staiti, guitarrista emblemático de Los Enanitos Verdes. Tenía 64 años y falleció en el Hospital Italiano de Mendoza, luego de complicaciones de salud que se agravaron en los últimos días.
Su partida no solo representa la pérdida de un músico fundamental, sino también el cierre definitivo de una etapa histórica para la banda mendocina, que ya había sufrido en 2022 la muerte de Marciano Cantero.
Felipe Staiti fue mucho más que un guitarrista. Para varias generaciones, especialmente las que crecieron en los años 80, su figura representó una referencia directa del rock nacional con proyección internacional. Su estilo, su sensibilidad musical y su presencia escénica lo posicionaron como uno de los grandes violeros de Latinoamérica.
El final de una era para los Enanitos Verdes
Con la muerte de Felipe Staiti, se apaga definitivamente el ciclo más reconocido de Los Enanitos Verdes. La dupla que formó junto a Marciano Cantero fue clave en la consolidación de la banda, logrando trascender fronteras y conquistar mercados como México y Estados Unidos.
Canciones como “La muralla verde”, “Luz de día” y “Lamento boliviano” quedaron grabadas en la memoria colectiva del rock en español. Este último tema, incluso, superó las mil millones de reproducciones en plataformas digitales, convirtiéndose en un fenómeno global.
Una carrera marcada por la música y la identidad mendocina
Nacido el 29 de agosto de 1961, Felipe Staiti nunca se desligó de Mendoza, a pesar de su intensa actividad internacional. Su vida siempre estuvo ligada a su tierra, su familia y sus afectos.
Padre de Juan Pablo y Natalio, y abuelo de Alice, combinó su carrera musical con una vida familiar cercana. También desarrolló proyectos paralelos, como el Felipe Staiti Trío, donde compartía escenario con su hijo.
Más allá de la música: el vino y su otra pasión
Además de su legado musical, Felipe Staiti incursionó con éxito en el mundo vitivinícola. En 2012 fundó una bodega familiar junto al reconocido enólogo Marcelo Pelleriti.
Su línea de vinos, producida en Mendoza e Italia, obtuvo reconocimientos internacionales y lo posicionó como pionero entre músicos que diversificaron su actividad hacia esta industria.

El fútbol, otra de sus pasiones
Fanático del fútbol, era hincha de Gimnasia y Esgrima de Mendoza y también seguía a Estudiantes de La Plata. Siempre que podía, asistía a la cancha, compartiendo esa pasión con sus hijos.
Un legado que seguirá vivo
Su influencia trascendió incluso lo artístico. En 2017, una escuela municipal de rock en Santa Rosa fue bautizada con su nombre, en reconocimiento a su trayectoria y aporte cultural.
Hoy, su legado permanece en sus canciones, en su familia, en sus proyectos y en una generación de músicos que encontraron en él una inspiración.
La música, una vez más, se convierte en refugio. Sus composiciones siguen sonando, acompañando el duelo y recordando que su obra es, en definitiva, eterna.






