Miles de seguidores de Carlos “El Indio” Solari se acercaron este domingo a darle el último adiós en Villa Domínico, al sur del Gran Buenos Aires, donde extensas filas de más de cinco kilómetros reflejaron la magnitud de la convocatoria popular.
El histórico cantante y referente del rock nacional falleció el viernes a los 77 años a causa de un accidente cerebrovascular. Desde entonces, las muestras de afecto y dolor se multiplicaron entre los llamados “Ricoteros”, la comunidad de fanáticos que acompañó durante décadas su trayectoria artística.
El velatorio se inició poco después de las 10 de la mañana en el polideportivo elegido para la ceremonia. A través de un comunicado difundido en sus canales oficiales, se informó que las puertas permanecerán abiertas el tiempo que sea necesario para que todos los admiradores puedan despedirse del músico.
“Caminaremos y seremos pacientes, compartiendo canciones hasta llegar a su encuentro”, expresó el mensaje, que convocó a vivir la despedida en un clima de respeto y homenaje.
La multitudinaria concurrencia volvió a poner de manifiesto el fenómeno cultural generado por Solari y por Patricio Rey y Sus Redonditos de Ricota, banda emblemática del rock argentino que marcó a varias generaciones y cuyos recitales llegaron a convocar a cientos de miles de personas.
En la convocatoria al funeral, la familia también apeló al espíritu que caracterizó al grupo, aunque pidió que la despedida se desarrollara sin incidentes. “No es momento para la rabia ni las provocaciones, sino para honrar su memoria”, señalaron.

Activos entre 1976 y 2001, Los Redondos construyeron una carrera alejada de las grandes discográficas y de los circuitos tradicionales de la industria musical. Gracias al boca a boca y a la fidelidad de su público, lograron convertirse en uno de los fenómenos más importantes de la música argentina.
Las letras de Solari, cargadas de simbolismo y poesía, dejaron una profunda huella en distintas generaciones y trascendieron el ámbito musical. Sus frases fueron inmortalizadas en tatuajes, murales y banderas, mientras que su figura alcanzó una dimensión popular comparable a la de grandes ídolos nacionales.
La conmoción por su muerte ya se había hecho visible el viernes, cuando miles de personas se reunieron espontáneamente en Plaza de Mayo para rendirle homenaje. Solari había revelado en 2016 que padecía la enfermedad de Parkinson.





