La inauguración del Gasoducto de San Rafael dejó una escena difícil de olvidar: años de gestiones, incertidumbre y una lucha política y judicial que finalmente desembocó en una obra histórica para el sur mendocino.
Un proyecto pensado para transformar la región
El Gasoducto de San Rafael nació para resolver una deuda histórica: la falta de factibilidad de gas natural que limitaba el crecimiento de hogares, comercios e industrias. La obra incluye más de 50 kilómetros de cañerías y dos estaciones reguladoras, con capacidad para incorporar a más de 26 mil usuarios de San Rafael y General Alvear.
El recuerdo de Darío Martínez
El exsecretario de Energía de la Nación, Darío Martínez, recordó en LV18 que la iniciativa comenzó a gestarse junto al municipio.
«Siempre fue una obra muy importante. No solo para mejorar la calidad de vida, sino para atraer industrias y generar desarrollo», señaló.
Martínez destacó además una decisión clave: la compra anticipada de los caños, que permitió asegurar materiales en un contexto económico complejo.

La pelea para evitar que quedara inconclusa
El exfuncionario también recordó que la paralización de la obra pública nacional puso en riesgo el proyecto cuando estaba cerca de finalizarse. Sin embargo, resaltó la decisión del municipio de reclamar judicialmente el cumplimiento del convenio firmado.
«Hoy es una realidad. Es una obra que cambia el presente y el futuro del sur mendocino», afirmó Martínez, quien aseguró sentirse orgulloso de haber participado en un proyecto que, según dijo, «transformará definitivamente la región».





