La crisis industrial vuelve a encender las alarmas en Argentina y suma nuevas críticas al rumbo económico del presidente Javier Milei. Los últimos datos del INDEC reflejaron una caída del 2,8% interanual en la producción manufacturera y profundizaron la preocupación de empresarios y trabajadores.
La advertencia de las PyMEs
El presidente de la Confederación General Empresaria de la República Argentina (CGERA), Marcelo Fernández, fue contundente en una entrevista con LV18: «Cuando las empresas grandes empiezan a crujir, las PyMEs se apagan como una vela». La frase resume el temor de miles de pequeñas industrias que hoy enfrentan caída del consumo, aumento de costos y competencia de productos importados.
Fernández aseguró que el deterioro «no es un error, sino una tendencia» y apuntó directamente contra la estrategia económica del Gobierno. «Hay una firme intención de quitar a la industria manufacturera de proveedora local en el mercado interno», afirmó.

Un plan económico bajo cuestionamiento
El dirigente reconoció la baja de la inflación, pero sostuvo que el costo para la industria es demasiado alto. «El Gobierno tomó a la industria como inflacionaria. Esto es un plan diseñado de esta manera», aseguró.
Según explicó, sectores como el textil, la indumentaria, el plástico, el papel y las autopartes absorbieron durante dos años fuertes aumentos en energía, transporte y salarios sin poder trasladarlos a precios. «Hoy estamos vendiendo al costo o por debajo. Nos pulverizaron la rentabilidad», lamentó.
El dolor detrás de los números
Fernández advirtió que la recuperación que exhibe el Gobierno se concentra en petróleo, minería y agroexportaciones. «No esperemos reactivación porque, si la tenemos, tendremos que subir precios y eso es inflación para el Gobierno», señaló.
Mientras tanto, detrás de cada fábrica que reduce producción hay familias que viven con incertidumbre. La crisis industrial ya no es una estadística: es el dolor cotidiano de miles de argentinos que temen perder su trabajo y su futuro.





