La crisis vitivinícola en Mendoza atraviesa un punto crítico. Con productores que aseguran trabajar por debajo de los costos de producción, dificultades para afrontar la poda y la atadura y una creciente concentración de tierras, la actividad enfrenta un escenario que amenaza especialmente al pequeño viñatero.
“Se está generando un abandono terrible de fincas”
La advertencia fue realizada por Matías Manzanares, gerente y referente institucional de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), durante una entrevista con LV18.
“Venimos con ya tres años que nos pagaban por debajo de los costos de producción y se iba a hacer imposible podar y atar”, afirmó.
Según explicó, la falta de liquidez ya se observa en distintas zonas productivas y está provocando el abandono de fincas.
Manzanares aclaró que no cuentan con una cifra precisa de hectáreas abandonadas, pero describió otro fenómeno: la superficie productiva cambia de manos y se concentra cada vez más en grandes bodegas e inversores.

Matías Manzanares, gerente y referente institucional de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM), advirtió por la crisis que atraviesa el sector y el creciente abandono de fincas.
El pequeño productor, en el centro de la crisis
“El productor pequeño, hablando de tres, cuatro hectáreas, ya es imposible, es inviable”, sostuvo el dirigente.
Para la AVM, el problema no se limita al precio de la uva, sino que involucra financiamiento, energía, plazos de pago y reglas de comercialización.
También cuestionó la pérdida de herramientas de información y regulación.
“En una industria tan especulativa, hace que haya más especulación”, planteó al referirse a cambios vinculados al INV.
¿Qué futuro le queda a la vitivinicultura?
Manzanares fue contundente al analizar el futuro de la actividad: “Sí está cambiando”. Recordó que Mendoza pasó de cosechas históricas de 24 millones de quintales a producciones que rondan los 17 o 18 millones.
La discusión, entonces, excede al vino: está en juego qué modelo productivo tendrá Mendoza y qué lugar ocuparán los pequeños productores. “Muchos van abandonando”, resumió Manzanares. Una señal que, más allá de las cifras, expone el costo social de una concentración que avanza sobre una de las actividades que durante décadas identificó a la provincia.





