13 de agosto de 2026
lv18-y-vos
101.5-830
San Rafael
Ícono del clima
--°C
-
Cargando...

Concurso de poda en La Guevarina: estudiantes, productores y una escuela que apuesta al futuro rural

Por Verónica Iglesias

13 de agosto de 2026
El concurso de poda llevará desde este año el nombre del profesor Pedro Barnes, en reconocimiento a su trayectoria.
El concurso de poda llevará desde este año el nombre del profesor Pedro Barnes, en reconocimiento a su trayectoria.

La Escuela Técnica Agropecuaria Julio César Gatica, de La Guevarina, volverá a reunir este viernes 14 de agosto a estudiantes, docentes y podadores en una competencia que ya es parte de la identidad productiva de la zona: el concurso de poda de frutales de carozo.

La jornada comenzará a las 8 y tendrá un condimento especial: será la octava edición y, desde este año, llevará el nombre del profesor Pedro Barnes, fallecido integrante de la comunidad educativa.

Una competencia donde se aprende haciendo

La directora Roxana Quiroga explicó en LV18 que la escuela tiene unos 110 alumnos y funciona durante toda la jornada.

“En las escuelas técnicas se enseña y se aprende haciendo”, destacó.

Los estudiantes trabajan con duraznos, ciruelos y vid, pero también industrializan lo que producen: elaboran vinos, mermeladas y conservas. La propuesta incluye además granja, cunicultura, gallinas y producción porcina.

En el concurso, las escuelas presentan duplas mixtas. Primero enfrentan una instancia teórica y luego deben demostrar sus conocimientos directamente sobre las plantas de durazno.

Roxana Quiroga asumió este año la dirección de la Escuela Julio César Gatica.

Roxana Quiroga asumió este año la dirección de la Escuela Julio César Gatica.

 

La escuela que intenta que los jóvenes no se vayan

Hay, sin embargo, una cuestión más profunda detrás de la competencia. Quiroga sostuvo que la formación busca que los egresados puedan convertirse en actores de su propia comunidad.

“Trabajamos mucho con el tema de que no se vayan”, afirmó la directora, en referencia a los jóvenes de las zonas rurales.

La institución también comercializa parte de lo que produce y participa en la Feria Franca Municipal. Según Quiroga, esa experiencia permite cerrar un circuito: producir, vender y recuperar recursos para sostener las prácticas educativas.

Mucho más que podar un duraznero

El concurso no es solamente una demostración de destreza. Es una forma concreta de vincular educación, producción y territorio. Y allí aparece el verdadero desafío de la escuela rural: formar jóvenes para que conozcan la técnica, pero también para que encuentren motivos y herramientas para construir su futuro donde nacieron.

Como resumió Quiroga al hablar del compromiso de la comunidad educativa:

“Ese plus, ese compromiso que tienen, es esencial para poder desarrollar este tipo de actividades”.