En una nueva edición de Brújula Espiritual, Mariela Estrella, tarotista, astrologa, numerologa, terapeuta floral, reikista y reflexologa, abordó las cinco heridas de la infancia y explicó cómo determinadas percepciones y experiencias pueden continuar manifestándose durante la vida adulta.
La especialista aclaró que se trata de una mirada simbólica sobre las experiencias de la infancia y no de un diagnóstico. Además, remarcó que una persona no debe quedar definida por una etiqueta, sino que puede reconocer determinados patrones y trabajar sobre ellos.
La primera herida analizada fue la del rechazo, vinculada con la creencia de que algo está mal en uno o que nunca es suficientemente bueno. En la adultez puede expresarse mediante el miedo a las críticas, el perfeccionismo, la necesidad de demostrar constantemente el propio valor, la dificultad para mostrarse vulnerable o incluso el abandono de proyectos y vínculos antes de ser rechazado. La pregunta propuesta para comenzar a trabajarla es: ¿me estoy rechazando yo antes de que alguien más pueda hacerlo?
La segunda es la herida del abandono, relacionada con el temor a no poder sostenerse si el otro se va. Puede aparecer como miedo a la soledad, necesidad constante de atención o confirmación, angustia ante las distancias y dificultad para finalizar vínculos que ya no resultan saludables. En este caso, una pregunta posible es: ¿necesito realmente a esta persona o necesito sentir que no me van a abandonar?
La tercera herida es la de la humillación, asociada a la creencia de que lo que uno es, necesita o desea no está bien. Según lo conversado en la columna, puede manifestarse en la adultez a través de vergüenza excesiva, dificultades para expresar necesidades, timidez vinculada a la vergüenza, culpa por pedir algo y tendencia a postergar las propias necesidades. La pregunta planteada fue: ¿qué necesito y por qué me cuesta tanto permitírmelo?
La cuarta corresponde a la traición, vinculada con la dificultad para confiar en los demás. En la adultez puede expresarse mediante una necesidad permanente de control, sospechas, dificultad para delegar y enojo cuando alguien no cumple una promesa. Frente a estas situaciones, Estrella propuso preguntarse: ¿estoy reaccionando a lo que está ocurriendo ahora o a algo que temo que vuelva a ocurrir?
Por último, la herida de la injusticia se relaciona con la creencia de que es necesario ser fuerte, perfecto o autosuficiente para obtener reconocimiento. Puede traducirse en una autoexigencia extrema, dificultad para aceptar errores, rigidez, necesidad de controlar todo, problemas para pedir ayuda y para delegar responsabilidades. La pregunta sugerida fue: ¿qué pasaría si dejara de demostrar que puedo con todo?
Durante la charla, Estrella también explicó que estas heridas pueden presentarse de manera conjunta y que no necesariamente tienen que estar relacionadas únicamente con lo vivido directamente durante la infancia, sino también con la forma en que cada persona percibió esas experiencias y con situaciones familiares que atravesaron distintas generaciones.
Como reflexión final, la columnista planteó la posibilidad de trabajar sobre el presente sin pretender modificar el pasado: reconocer esas experiencias y preguntarse qué se puede hacer hoy para convertirse en el adulto que aquel niño necesitaba.
A continuación, podés escuchar la participación completa de Mariela Estrella en La Fórmula del Día, donde desarrolla las cinco heridas de la infancia y propone preguntas para comenzar a reflexionar sobre ellas en la vida adulta. 👇





