Atravesar la pérdida de un ser querido implica un proceso emocional complejo que requiere tiempo, herramientas y, en muchos casos, acompañamiento profesional. Sobre este tema habló en LV18, el Lic. Sebastián Castilla, psicólogo clínico e investigador, quien abordó distintas estrategias para transitar el duelo y afrontar los cambios que se producen después de una pérdida.
Quiroga explicó que una de las herramientas fundamentales para prevenir que una pérdida genere un sufrimiento extremo es desarrollar la independencia y la autonomía. En ese sentido, destacó la importancia de contar con recursos propios en diferentes ámbitos de la vida: económico, intelectual y emocional.
Según planteó, construir una vida con proyectos, intereses, vínculos y objetivos propios permite afrontar una pérdida sin quedar completamente vulnerable ante la ausencia de otra persona. Para el profesional, fortalecer la autonomía también implica desarrollar confianza en los propios recursos, el autocuidado y la capacidad de tomar decisiones.
En relación con quienes ya están atravesando un duelo, Castilla hizo hincapié en la necesidad de resignificar la relación con la persona que ya no está. Propuso realizar una revisión de los momentos compartidos y conservar aquellos recuerdos y experiencias positivas, evitando quedar atrapado en el rencor, las preguntas sin respuesta o aquello que pudo haber quedado pendiente.
El psicólogo señaló que perdonar y comprender que las personas pueden cometer errores también puede ayudar a elaborar la pérdida. En este proceso, recordó que cerrar un ciclo no significa olvidar a quien murió, sino integrar esa experiencia y darle un nuevo significado dentro de la propia historia.

Lic. Sebastián Castilla, psicólogo clínico e investigador, quien abordó distintas estrategias para transitar el duelo y afrontar los cambios que se producen después de una pérdida.
Otro de los aspectos centrales que mencionó fue el uso del tiempo que queda disponible después de una pérdida. Cuando una persona deja de formar parte de la vida cotidiana, también aparecen espacios y horarios que antes eran compartidos. Para Quiroga, la manera en que se utilice ese tiempo puede influir en la elaboración del duelo.
Realizar actividad física, desarrollar proyectos personales, aprender, leer, entretenerse o generar nuevos vínculos son algunas de las alternativas que mencionó. El objetivo, explicó, es transformar ese tiempo en una oportunidad de crecimiento y evitar que se convierta en un período marcado por el aislamiento o conductas perjudiciales.
El profesional también destacó que todo cambio implica un proceso de adaptación y que, aunque pueda resultar difícil, puede traer nuevos aprendizajes. Desde esta perspectiva, una pérdida modifica la vida cotidiana y obliga a reorganizarla, pero también puede abrir la posibilidad de descubrir nuevas actividades, intereses y formas de vincularse.
En el caso de la pérdida de padres, abuelos u otras personas significativas, Castilla planteó que el vínculo no desaparece completamente. Los consejos, enseñanzas, valores y experiencias compartidas permanecen en la memoria y pueden convertirse en una referencia interna al momento de tomar decisiones.
Por otra parte, el psicólogo remarcó la importancia de saber dejar ir, especialmente frente a situaciones en las que el sufrimiento se prolonga. Para él, aceptar determinados procesos también forma parte de la autonomía y permite continuar con la propia vida conservando aquello valioso que dejó el vínculo.
La elaboración del duelo no sigue necesariamente un camino lineal. Frente a pérdidas abruptas pueden aparecer inicialmente mecanismos de protección, como la negación, la búsqueda de explicaciones o los pensamientos del tipo “qué hubiera pasado si”. En esos casos, el proceso requiere tiempo para asimilar la ausencia y reorganizar emocionalmente la vida cotidiana.
Entre las herramientas que pueden acompañar este proceso se encuentran también los rituales simbólicos, como escribir cartas que no serán enviadas o realizar actos conmemorativos. Estas acciones pueden ayudar a expresar aquello que quedó pendiente y a construir una nueva forma de integrar la pérdida.
La práctica clínica del Lic. Sebastián Castilla se centra principalmente en duelo y procesos de pérdida, ansiedad y manejo del estrés, autoestima y fortalecimiento personal, además de terapia individual y de pareja.
En definitiva, atravesar un duelo no significa borrar la presencia de quien ya no está, sino encontrar una manera diferente de conservar ese vínculo, integrar lo vivido y continuar construyendo la propia vida a partir de los aprendizajes y recuerdos que permanecen.





