En el marco de “Septiembre Amarillo”, mes dedicado a la concientización y prevención del suicidio, el tanatólogo, docente y conferencista mendocino Javier Lamagrande, especialista en gestión emocional, elaboración del duelo y cuidados paliativos, llamó a profundizar el abordaje de esta problemática durante todo el año y no solamente durante septiembre.
Durante una entrevista en LV18, Lamagrande sostuvo que la situación requiere especial atención debido a que los primeros indicios, ideaciones e intentos de suicidio se están registrando en niños desde los 10 años, un dato que, según remarcó, evidencia una creciente vulnerabilidad durante la infancia.
El especialista señaló que se trata de una problemática multicausal, en la que intervienen distintos factores sociales, familiares y emocionales. Entre ellos mencionó el acoso escolar, las dificultades dentro de los entornos familiares, la soledad y el acceso sin acompañamiento adulto a las redes sociales.
En ese sentido, consideró fundamental fortalecer la educación emocional desde edades tempranas y generar espacios donde niños, adolescentes y adultos puedan expresar lo que sienten sin ser juzgados ni descalificados.
“Escuchemos al otro cuando habla”, planteó Lamagrande durante la entrevista, al remarcar la importancia de una presencia activa frente al sufrimiento emocional. Para el especialista, frases destinadas a minimizar el dolor, como pedirle a una persona que simplemente “le ponga ganas”, pueden profundizar el aislamiento en lugar de ayudar.

Javier Lamagrande, especialista en gestión emocional, elaboración del duelo y cuidados paliativos, llamó a profundizar el abordaje de esta problemática durante todo el año y no solamente durante septiembre.
La prevención empieza en los vínculos
Lamagrande destacó que la prevención no depende exclusivamente de los organismos estatales ni de los profesionales de la salud mental, sino que también requiere del compromiso cotidiano de la comunidad.
En ese marco, recomendó prestar atención a los cambios de comportamiento, el aislamiento o las modificaciones en la manera habitual de relacionarse. También llamó a recuperar acciones sencillas como conversar cara a cara, compartir tiempo y preguntar genuinamente cómo se encuentra una persona.
El especialista puso especial énfasis en la necesidad de trabajar sobre la tolerancia a la frustración, especialmente entre niños y jóvenes, y de generar herramientas para afrontar situaciones adversas sin quedar solos frente al sufrimiento.
Durante la entrevista también se refirió a la situación de quienes trabajan en áreas de seguridad y salud, profesiones que, según explicó, están expuestas cotidianamente a situaciones de elevada tensión emocional. En estos ámbitos, consideró necesario brindar mayor preparación y acompañamiento para quienes deben contener a otras personas mientras atraviesan sus propias experiencias de desgaste.
Hablar durante todo el año
Lamagrande cuestionó que la prevención del suicidio quede limitada a campañas puntuales durante septiembre. En su opinión, la concientización debe sostenerse durante todo el año y estar acompañada por políticas públicas, formación profesional y redes comunitarias de contención.
“Una palabra salva”, sostuvo durante la entrevista, al destacar la importancia que puede tener una escucha atenta frente a una persona que atraviesa un momento de sufrimiento.
El especialista también llamó a los medios de comunicación a abordar el tema con responsabilidad, capacitación y cuidado, evitando simplificaciones y comprendiendo que detrás de cada situación existen múltiples factores.
En ese sentido, remarcó que ante señales de alarma es fundamental no minimizar el sufrimiento, escuchar sin juzgar y buscar acompañamiento profesional. La prevención, sostuvo, requiere compromiso colectivo y espacios donde las personas puedan sentirse escuchadas y acompañadas.





