El aumento de casos de cáncer de cabeza y cuello asociado al VPH encendió una nueva señal de alarma entre los especialistas argentinos. Médicos del Hospital de Clínicas de la UBA advirtieron que este tipo de tumores ya no afecta únicamente a personas mayores con antecedentes de tabaquismo o consumo excesivo de alcohol, sino que cada vez aparece con mayor frecuencia en pacientes jóvenes relacionados con la infección por el Virus del Papiloma Humano (VPH).
El cambio epidemiológico que preocupa a los especialistas
Los expertos explican que el VPH, considerado la infección de transmisión sexual más frecuente, comenzó a tener un papel cada vez más importante en el desarrollo de tumores de la boca, garganta y laringe. Este cambio modifica el perfil tradicional de la enfermedad y obliga a reforzar las estrategias de prevención y diagnóstico precoz.
Los síntomas que nunca deben ignorarse
Entre las señales de alerta figuran lesiones en la boca que no cicatrizan durante varias semanas, manchas persistentes en la lengua o las mucosas, dificultad para tragar o respirar, ronquera prolongada, dolor en la mandíbula y la aparición de ganglios en el cuello sin causa aparente. Los médicos recomiendan consultar rápidamente ante cualquiera de estos síntomas para evitar diagnósticos tardíos.
Detectarlo a tiempo puede cambiar el pronóstico
Desde el Hospital de Clínicas remarcaron que más del 80% de estos cánceres pueden tratarse con éxito cuando se diagnostican en etapas tempranas. Sin embargo, una gran cantidad de pacientes llega a la consulta cuando la enfermedad ya se encuentra avanzada, debido a que los síntomas iniciales suelen pasar desapercibidos o ser confundidos con problemas menores.
Prevención, controles y hábitos saludables
Los especialistas insisten en que la prevención continúa siendo la mejor herramienta. Evitar el tabaquismo, moderar el consumo de alcohol, mantener una adecuada salud bucal y realizar consultas médicas ante síntomas persistentes pueden marcar la diferencia. También destacan que los avances terapéuticos y la incorporación de nuevas tecnologías permiten tratamientos cada vez más precisos y personalizados.





