La situación de las pequeñas y medianas empresas atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años. Desde Mendoza, referentes del sector advierten sobre una fuerte caída de la actividad, cierre de empresas y un escenario que se agrava con la reducción de funciones del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Gabriel Bravo, integrante de la mesa directiva de APYME Mendoza, describió con crudeza el presente de la industria, en particular del sector metalmecánico, vinculado a la fabricación de repuestos y servicios de mantenimiento industrial.
Una industria con más del 60% de su capacidad paralizada
Según explicó Bravo, los niveles de actividad muestran un deterioro sostenido en los últimos dos años. Los datos son contundentes: más del 60% de la capacidad instalada está ociosa.
En términos simples, esto implica que de cada diez máquinas que posee una empresa, seis están detenidas. Un nivel similar al de otros rubros críticos como el textil, donde la inactividad alcanza incluso el 70%.
La consecuencia directa es el cierre de empresas, especialmente micro y pequeñas, que no logran sostener sus estructuras frente a la caída de la demanda y el aumento de costos.
Cierre de pymes y pérdida de empleo en Mendoza
El impacto no es solo productivo, también es social. En Mendoza, muchas pymes han tenido que reducir personal o directamente cerrar sus puertas.
Bravo señaló que la pérdida de empleo se profundizó en sectores vinculados al petróleo, donde la actividad se redujo significativamente tras el cierre de pozos y la transferencia de operaciones a manos privadas. Esto provocó una caída de hasta el 70% en la demanda laboral en algunos casos.
Además, empresas que prestaban خدمات a estas industrias quedaron sin trabajo, generando un efecto en cadena en toda la economía regional.
Críticas a políticas nacionales y provinciales
Desde APYME sostienen que la crisis no responde únicamente a medidas nacionales, sino también a decisiones provinciales que, según afirman, vienen afectando al sector desde hace más de una década.
Entre los puntos mencionados se destacan:
- Cierre de organismos e institutos provinciales
- Eliminación de herramientas de protección para sectores productivos
- Falta de políticas de apoyo a la agroindustria
- Prioridad en actividades como minería y petróleo
También se mencionó como ejemplo reciente la eliminación de programas como la lucha antigranizo, clave para la producción agrícola.
El impacto del recorte al INTI en las pymes
Uno de los ejes centrales de la preocupación es la desarticulación del INTI, formalizada a través de la Resolución 42/2026.
Para las pymes, el organismo cumple un rol fundamental:
- Certifica calidad y procesos
- Garantiza estándares técnicos
- Permite acceder a mercados internacionales
La reducción de más de 900 funciones y la baja de servicios técnicos implica, según el sector, un retroceso en la infraestructura de control y desarrollo productivo.
Riesgos en controles de calidad y seguridad
La disminución del rol del INTI genera incertidumbre en áreas sensibles como:
- Alimentos
- Materiales de construcción
- Insumos médicos
- Control de calidad industrial
Bravo explicó que, sin un organismo público independiente, los controles quedan en manos privadas, lo que podría afectar la imparcialidad.
En la práctica, esto implica que productos industriales podrían no contar con verificaciones confiables, con posibles consecuencias en seguridad y calidad.
Aumento de costos y pérdida de competitividad
Otro problema clave es el económico. Las certificaciones privadas suelen tener costos más altos, lo que impacta directamente en las pymes.
Esto genera:
- Dificultad para exportar
- Menor competitividad
- Desigualdad frente a grandes empresas
Las grandes corporaciones pueden absorber estos costos, pero las pequeñas quedan en desventaja.
Un sistema científico-técnico en retroceso
Desde APYME advierten que el INTI no es un caso aislado. Forma parte de un proceso más amplio de desinversión en ciencia y tecnología que también afecta a organismos como:
- INTA
- CONICET
- CNEA
Este escenario compromete el desarrollo tecnológico y productivo a largo plazo.
Un conflicto que recién comienza
A pesar del contexto adverso, desde el sector aseguran que la situación está lejos de cerrarse. Trabajadores, técnicos y dirigentes del INTI ya comenzaron a organizarse para resistir las medidas.
Sin embargo, Bravo advirtió que el panorama es complejo, especialmente por la falta de respaldo de grandes actores industriales, que hoy priorizan otros intereses económicos.







