El llamado Superniño en Mendoza vuelve a poner el foco sobre el comportamiento del tiempo en la provincia. Tras un invierno con una importante acumulación de nieve en la Cordillera, el meteorólogo y especialista en análisis del tiempo Franco Carboni explicó en LV18 qué puede ocurrir durante los próximos meses y pidió evitar tanto la subestimación como el alarmismo.
“No es así: es un fenómeno normal”, aclaró Carboni al referirse a las versiones que presentan al Superniño como un escenario extraordinario o cercano al “fin del mundo”.
Según explicó, se trata de un fenómeno conocido, pero con mayor disponibilidad de energía y humedad para alimentar precipitaciones, tormentas y otros eventos.
Más precipitaciones y una atmósfera con mayor humedad
Para Mendoza, uno de los principales efectos esperados es un incremento de las precipitaciones.
Carboni señaló que en la Cordillera ya se registró “entre un 70 y un 80 por ciento más de precipitación nívea” y sostuvo que para la región de Cuyo se proyecta entre 20% y 40% más de precipitación.
“Tenemos días más nublados”, describió el especialista, quien vinculó esta situación con una mayor presencia de vapor de agua en la atmósfera.
Tormentas más severas y una advertencia concreta
El escenario también podría favorecer tormentas graniceras más intensas. Sin embargo, Carboni remarcó que Mendoza cuenta con herramientas de mitigación.
La advertencia más sencilla, pero también una de las más importantes, apunta a la prevención urbana:
“Tenemos que dejar de tirar la basurita”, dijo al referirse a los desagües y los anegamientos.
La discusión, entonces, no debería centrarse en el temor al “Superniño”, sino en cuánto está preparada Mendoza para recibir más agua y tormentas. La Cordillera, además, será determinante: la nieve acumulada puede representar una oportunidad para mejorar la disponibilidad hídrica de los oasis mendocinos.





