La actividad en supermercados y mayoristas volvió a mostrar señales de debilidad. Los últimos datos reflejan una caída en las ventas y un cambio marcado en los hábitos de compra, en un contexto donde el poder adquisitivo sigue deteriorándose.
De acuerdo con los datos oficiales, las ventas en supermercados retrocedieron 3,1% en comparación con el mismo período del año pasado. En los autoservicios mayoristas, la baja fue más moderada, del 1,2%, aunque también confirma la tendencia negativa del consumo.
Diferencias entre supermercados y mayoristas
Aunque ambos formatos registraron caídas interanuales, el desempeño mensual mostró leves matices. En comparación con enero, los supermercados lograron una mejora marginal del 0,3%, aunque acumulan una baja del 2,1% en lo que va del año.
Por su parte, los mayoristas también mostraron números negativos en la comparación mensual, con una caída del 0,7%, lo que evidencia que el consumo sigue sin repuntar.
El ticket promedio, un termómetro del consumo
Uno de los indicadores más claros de la situación económica es el gasto promedio por compra. En supermercados, el ticket se ubicó en torno a los $35.058, con un aumento interanual del 28%.
Sin embargo, esta suba quedó por debajo de la inflación acumulada, lo que implica una pérdida real del poder de compra: se gasta más dinero, pero se adquieren menos productos.
En los mayoristas, el ticket promedio alcanzó los $44.110, con una suba del 23,7%, aún más rezagada frente al aumento de precios.
Cómo se paga: efectivo, crédito y billeteras virtuales
Las formas de pago también muestran cambios importantes. En supermercados, las tarjetas de crédito siguen liderando y representan casi la mitad de las ventas totales. Sin embargo, las billeteras virtuales fueron el medio que más creció, con un incremento del 55%.
En los mayoristas, el escenario es distinto. Las billeteras digitales ya son el principal medio de pago, impulsadas por promociones y descuentos. En febrero superaron los $105 mil millones en operaciones.
Aun así, el efectivo fue el medio que más creció en términos interanuales, con un aumento del 57%.

Qué productos lideran las compras
El comportamiento de consumo también varía según el tipo de comercio. En supermercados, los productos más demandados fueron carnes, con un crecimiento del 47%, seguidos por frutas y verduras (37%) y comidas elaboradas.
A pesar de estos aumentos, los productos de almacén continúan siendo los de mayor peso en la facturación total.
En los mayoristas, la lógica es diferente. Los consumidores priorizan el abastecimiento y el stockeo. Las carnes lideraron el crecimiento con un 62%, mientras que los productos de almacén, panificados y lácteos también mostraron subas importantes.
Cambios en los hábitos de consumo
La combinación de inflación alta y pérdida de ingresos está modificando la forma en que las personas compran. Se observa una mayor planificación, búsqueda de promociones y preferencia por canales que permitan ahorrar.
Los mayoristas ganan terreno en ese sentido, aunque no logran compensar completamente la caída general del consumo.
Un consumo que no logra recuperarse
Los datos reflejan una tendencia clara: el consumo sigue en retroceso. Aunque hay leves mejoras mensuales en algunos segmentos, el nivel general se mantiene por debajo del año anterior.
La pérdida del poder adquisitivo continúa siendo el principal factor detrás de este comportamiento.
Perspectivas para los próximos meses
El desempeño de supermercados y mayoristas dependerá en gran medida de la evolución de la inflación y los ingresos. Mientras tanto, todo indica que los consumidores seguirán ajustando sus compras.
El escenario plantea un desafío tanto para las empresas como para los hogares, en un contexto donde cada peso cuenta.

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