Dos meses después de los devastadores terremotos en Venezuela, el balance oficial volvió a crecer: ya son 6.509 los muertos por los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon principalmente a La Guaira y otras zonas del norte del país. En apenas una semana fueron incorporados 71 nuevos fallecimientos.
La magnitud de la destrucción también se refleja en los números: más de 226.000 personas recibieron atención sanitaria, mientras que 60.785 viviendas fueron inspeccionadas y 11.001 quedaron catalogadas como de alto riesgo. Además, se removieron más de 600.000 toneladas de escombros.
La cifra que todavía genera preguntas
El dato más inquietante es el de las personas cuyo paradero continúa sin esclarecerse. El Gobierno no difundió un registro oficial unificado de desaparecidos, aunque el gobernador de La Guaira señaló que familiares denunciaron al menos 1.579 personas sin localizar.
A dos meses, la emergencia tampoco parece completamente superada. Organizaciones humanitarias advierten que disminuyó la ayuda internacional y que persisten necesidades básicas de agua potable, higiene e insumos médicos. El nuevo balance no solo mide una tragedia: también expone el desafío de reconstruir mientras todavía quedan víctimas por identificar y familias que esperan respuestas.





