Al cumplirse una semana de las devastadoras inundaciones que arrasaron poblaciones enteras en Nepal, el último informe policial confirmó una cifra aterradora: la tragedia en Nepal provocó la muerte de al menos 1.127 personas y hay más de 4.850 que continúan desaparecidas. Las intensas labores de rescate permitieron hallar decenas de nuevos cuerpos en las últimas horas, entre ellos restos de niños.
El escenario se tornó dramático debido al colapso absoluto de las morgues locales, desbordadas por el volumen de víctimas. Esta situación límite obligó a las autoridades a enterrar cientos de cadáveres no identificados tras tomar muestras de ADN, mientras decenas de familias desesperadas llevan adelante ritos funerarios simbólicos para despedir a sus allegados ante la imposibilidad de recuperar sus restos.
En medio del dolor, los equipos de emergencia continúan trabajando sin descanso y lograron rescatar con vida a 6.541 personas, incluyendo a cientos de turistas atrapados en las zonas afectadas. La paulatina restauración de las comunicaciones directas permitió a varios sobrevivientes contactar a las autoridades y reducir de forma paulatina las nóminas de personas buscadas.
El impacto global de la catástrofe movilizó a varios gobiernos extranjeros que intentan certificar el paradero de sus ciudadanos. A medida que pasan las horas, los rescatistas priorizan la remoción de escombros en zonas críticas con la esperanza de hallar más sobrevivientes, aunque la magnitud de los destrozos dificulta el acceso a las regiones golpeadas.





