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Pobreza infantil: más del 53% de los chicos en Argentina vive en condiciones críticas

Por Verónica Iglesias

28 de abril de 2026
La pobreza infantil refleja desigualdades estructurales profundas.
La pobreza infantil refleja desigualdades estructurales profundas.

La pobreza infantil en Argentina continúa en niveles alarmantes. Según el último informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA), el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes vive en situación de pobreza en 2025, mientras que el 10,7% se encuentra en la indigencia.

Aunque la cifra representa una leve baja respecto al año anterior, cuando el indicador se acercaba al 60%, los especialistas advierten que el descenso no alcanza para revertir una tendencia de largo plazo.

El estudio, basado en la Encuesta de la Deuda Social Argentina (EDSA), confirma además que el 28,8% enfrenta inseguridad alimentaria, lo que implica dificultades concretas para acceder a alimentos suficientes.

Durante una entrevista radial en LV18, la investigadora Lucrecia Freije explicó que, si bien hubo una mejora reciente, “los niveles siguen siendo muy altos y afectan a más de la mitad de los chicos en el país”.

Una mejora reciente que no cambia el escenario estructural

El informe señala que la reducción observada en los últimos dos años está vinculada, en parte, a la desaceleración de la inflación y a una leve mejora en el poder adquisitivo. Sin embargo, el problema de fondo persiste.

La pobreza infantil muestra una tendencia ascendente en el largo plazo. En 2010 afectaba al 45,2% de los menores, tuvo una breve mejora en 2011 y luego inició un deterioro sostenido que alcanzó su pico en 2023, con casi el 63%.

Desde entonces, los indicadores bajaron, pero todavía se mantienen por encima de los niveles de hace más de una década.

El impacto de la inseguridad alimentaria

Uno de los datos más sensibles es el acceso a la alimentación. Cerca de tres de cada diez niños no pueden cubrir de forma regular sus necesidades básicas, y un porcentaje significativo reduce la cantidad o calidad de las comidas.

Freije explicó que este indicador es clave porque refleja situaciones concretas: “habla de chicos que no acceden adecuadamente a los alimentos por motivos económicos”.

Además, el 35% de los niños recurre a comedores o asistencia alimentaria, lo que evidencia el alcance creciente de la ayuda social.

La inseguridad alimentaria afecta a casi tres de cada diez chicos.

 

Cómo se mide la pobreza infantil

La medición tradicional se basa en los ingresos del hogar en relación con la canasta básica. Sin embargo, el informe incorpora un enfoque multidimensional que analiza otras variables.

Entre ellas se incluyen el acceso a la salud, la educación, la vivienda y los servicios básicos. Este enfoque permite detectar privaciones que no siempre están directamente ligadas a la inflación, pero que afectan de forma persistente la calidad de vida.

Brechas sociales y desigualdades profundas

El estudio también revela diferencias marcadas entre distintos grupos. Las condiciones varían según la edad, la región y el nivel socioeconómico.

Por ejemplo, los adolescentes presentan mayores dificultades en el acceso a controles médicos y cobertura de salud en comparación con los niños más pequeños. También se observan brechas importantes entre zonas urbanas vulnerables y áreas con mejores condiciones, como la Ciudad de Buenos Aires.

Pobreza infantil y trabajo formal: una relación cada vez más frecuente

Uno de los datos que más preocupa es que la pobreza ya no está limitada a hogares sin empleo. Cada vez más niños viven en familias donde los adultos tienen trabajo formal, pero los ingresos no alcanzan.

Esto refleja un deterioro del poder adquisitivo y una ampliación de los sectores afectados, que ahora incluye a grupos que antes no necesitaban asistencia estatal.

El rol de la asistencia social

Las políticas de transferencia de ingresos, como la Asignación Universal por Hijo y la tarjeta alimentar, cumplen un rol clave para contener la situación.

Según el informe, estas herramientas ayudaron a mejorar los ingresos de muchas familias y explican parte de la reducción reciente de la pobreza. Sin embargo, no logran cubrir a todos los hogares en situación vulnerable.

Crece la asistencia a comedores en todo el país.

 

Un desafío abierto para la política económica

El informe pone el foco en un punto central: la persistencia de la pobreza infantil como problema estructural.

La evolución futura dependerá de variables como el empleo, los ingresos y la continuidad de las políticas sociales. Mientras tanto, la infancia sigue siendo uno de los indicadores más sensibles para medir el impacto real del modelo económico.

Información relacionada

https://uca.edu.ar/es/observatorio-de-la-deuda-social-argentina

https://lv18.com.ar/comedores-mendocinos-versus-indec-pobreza-2025/