La Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada volvió al centro de la discusión política y académica. Mientras el Gobierno impulsa una reforma que elimina restricciones para la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros, investigadores del Observatorio de Tierras de la Universidad de Buenos Aires advierten que la iniciativa podría profundizar la extranjerización del territorio argentino y debilitar herramientas de control estatal.
El principal cuestionamiento: sin límites para la compra de tierras
La profesora e investigadora Micaela Medero Larrosa, integrante del Observatorio de Tierras de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, sostuvo en diálogo con LV18 que la norma representa «un eufemismo» y que, en realidad, «podrían comprar capitales extranjeros nuestras zonas de frontera, afectando e impidiendo al Estado tener control y soberanía sobre el territorio que debe proteger».
Actualmente, la Ley 26.737 limita al 15% la titularidad extranjera de tierras rurales. El proyecto propone eliminar esos topes, una decisión que, según especialistas, abriría la posibilidad de ampliar el control privado sobre áreas estratégicas.
Recursos naturales y zonas sensibles, en el centro del debate
Medero Larrosa explicó que los departamentos con mayor presencia de propietarios extranjeros coinciden con sectores considerados estratégicos.
«Se encuentran sobre el río Paraná, reservas de agua dulce, tierras con minerales específicos y zonas de frontera», afirmó.
Como ejemplo, mencionó el caso de una localidad de Misiones donde «el 80% del territorio está en manos de una empresa extranjera», situación que, según indicó, incluso impide que el municipio compre terrenos para construir un parque público.

Desalojos, vivienda y pérdida del arraigo
La investigadora también vinculó el avance de las inversiones extranjeras con el incremento del precio de la tierra y las dificultades para acceder a la vivienda.
«Estos capitales extranjeros no vienen solo a realizar inversiones o a saquear nuestros bienes naturales, sino que también la inversión inmobiliaria opera fuertemente», señaló.
Además, advirtió que muchas comunidades campesinas e indígenas quedan expuestas a procesos de desalojo y pérdida de sus territorios históricos.
El mapa de la extranjerización
Según datos del Observatorio de Tierras, los capitales estadounidenses concentran unas 2,7 millones de hectáreas en Argentina. Detrás aparecen inversores italianos con aproximadamente 2 millones, seguidos por España con 1,7 millones. También se destaca la presencia de sociedades radicadas en paraísos fiscales como Luxemburgo y Liechtenstein.
«Liechtenstein tiene más hectáreas en Argentina que en su propio territorio nacional», remarcó Medero Larrosa al reclamar mayor transparencia sobre el origen de esos capitales.
Con el tratamiento legislativo previsto en el Congreso, organizaciones sociales, académicas y ambientales preparan movilizaciones para expresar su rechazo a una iniciativa que, sostienen, puede modificar de manera profunda el régimen de propiedad de la tierra y el control sobre recursos considerados estratégicos para el país.





