El Día de las Infancias llega con una señal preocupante para el comercio mendocino: las ventas en librerías y jugueterías acumulan una caída cercana al 18% respecto del mismo período del año pasado.
El dato fue aportado por Gustavo Fernández, presidente de la Cámara de Librerías y Jugueterías de Mendoza, durante una entrevista con LV18.
Su definición sobre el escenario fue contundente: “Hermosamente floja. La verdad que viene flojito, no viene bien”.
Fernández explicó que entre el 1 y el 11 de agosto la facturación cayó entre un 17% y un 18%, mientras que en unidades la baja ronda el 12%.
El consumo perdió fuerza y las cuotas ya no alcanzan
El panorama se vuelve más complejo al observar los costos. Según Fernández, los gastos fijos aumentaron con fuerza, especialmente los salarios, las cargas laborales y los alquileres.
“Ya llegamos a un 18% menos de ventas y los costos cada vez más altos”, advirtió.
El efectivo y las transferencias son hoy los medios de pago más utilizados. Las compras en cuotas, en cambio, siguen siendo reducidas porque, según el dirigente empresario, muchas familias tienen sus tarjetas atrasadas.

Gustavo Fernández advirtió sobre el impacto de la caída de ventas en el empleo del sector.
Locales vacíos y pérdida de empleo
La crisis también empieza a modificar el mapa comercial. Fernández aseguró que “han cerrado muchos negocios de barrio” y que otros comerciantes debieron mudarse a zonas menos transitadas por el aumento de los alquileres.
El impacto alcanza al empleo. Según relató, algunos comercios que tenían entre 50 y 60 trabajadores redujeron sus planteles en alrededor de un 30% o 35%.
La última esperanza está puesta en el sábado
Pese a los números negativos, el sector todavía espera una reacción de los consumidores.
“Quedan tres días importantes: miércoles, jueves y viernes, y el sábado es el más fuerte. Esperamos que se destape ahí”, sostuvo Fernández.
La expectativa es alta, pero el diagnóstico también: “La veo un poquito peor que el año pasado… y eso que el año pasado ya fue malo”.
El Día de las Infancias, que históricamente funcionó como una inyección para el comercio, enfrenta esta vez un consumo mucho más cauteloso.





