Las inundaciones en Nepal dejaron al menos 538 muertos y unas 1.400 personas desaparecidas entre Nepal y el Tíbet. Equipos de emergencia trabajan contrarreloj mientras persiste el riesgo de nuevas crecidas en una zona golpeada por un gigantesco derrumbe de hielo, rocas y barro.
El derrumbe que convirtió al Himalaya en una zona de desastre
El fenómeno provocó una inundación repentina que arrasó aldeas, caminos, puentes y centrales hidroeléctricas. La señal registrada fue equivalente a un sismo de magnitud 5,2, aunque especialistas aclararon que no se trató de un terremoto convencional, sino del impacto del deslizamiento.
La dimensión de la tragedia expone además la vulnerabilidad de una región donde el retroceso de los glaciares y la inestabilidad de las laderas aumentan los riesgos naturales. El desastre no terminó con la primera crecida: nuevos desbordamientos podrían complicar todavía más las tareas de rescate.

Más de 1.400 personas siguen desaparecidas
Entre los desaparecidos hay cientos de extranjeros. China informó 558 personas no localizadas en el lado tibetano, incluidos 260 ciudadanos extranjeros, mientras Nepal mantiene un operativo de búsqueda con helicópteros y efectivos militares.
La emergencia plantea una pregunta incómoda: cuánto pueden resistir las comunidades del Himalaya ante fenómenos extremos cada vez más difíciles de anticipar. Mientras continúan los rescates, las autoridades deben enfrentar simultáneamente la tragedia actual y la amenaza de una nueva inundación.





