La salud mental en Argentina atraviesa uno de sus momentos más complejos. Mientras los indicadores muestran una creciente preocupación por el suicidio y el sufrimiento psíquico, la licenciada Alicia Stolkiner, una de las principales referentes latinoamericanas en Salud Mental Comunitaria y recientemente distinguida con el Premio Konex 2026 en Psicología, sostuvo que el problema «no puede analizarse únicamente desde la medicina o la psiquiatría, sino como un fenómeno profundamente social».
La importancia de volver a encontrarnos
Durante una entrevista con LV18, Stolkiner destacó el valor que tienen las expresiones colectivas para fortalecer la salud mental. «Una de las cosas que más me encantó fue que la gente se sonreía», recordó al referirse a los festejos populares tras un evento deportivo.
«La felicidad del encuentro y del colectivo tiene un enorme valor en una época donde todo tiende a producir una ruptura o fragmentación de los vínculos», afirmó.
Según explicó, el deporte y el juego funcionan como formas de canalizar la agresividad dentro de reglas compartidas:
«Un buen partido de fútbol es una sublimación de la agresividad».
El suicidio como un síntoma de la sociedad
Para la especialista, el crecimiento de los suicidios no puede interpretarse únicamente desde la salud individual.
«El primer investigador del suicidio como fenómeno epidemiológico fue el sociólogo Émile Durkheim», recordó. Y agregó que «las sociedades que rompen los lazos comunitarios generan condiciones para que aumente el sufrimiento».
Como ejemplo, mencionó el caso de un joven que, tras sufrir reiteradas burlas en redes sociales cuando buscaba empleo, terminó quitándose la vida.
«Eso es bullying en las redes. Hay una violencia que muchas veces se descarga desde el anonimato», advirtió.

Violencia, discursos y fragmentación social
Stolkiner también alertó sobre el impacto que pueden tener determinados discursos públicos. Como ejemplo, la campaña que está realizando la Ciudad de Buenos Aires y que tiene como fin retirar de las calles a los manteros y a la gente sin hogar, entre otros.
«La palabra ‘limpieza’ es muy fuerte. Uno limpia la basura. Cuando se utiliza ese lenguaje sobre personas, se las está deshumanizando», expresó.
A su juicio, este tipo de mensajes contribuye a naturalizar distintas formas de violencia y profundiza una sociedad cada vez más fragmentada.
La comunidad como herramienta de prevención
Frente a este escenario, la psicóloga insistió en que la principal estrategia de prevención sigue siendo fortalecer los espacios comunitarios.
«La verdadera prevención nace en lo colectivo», sostuvo.
Clubes, centros culturales, organizaciones barriales y redes de vecinos constituyen, según explicó, ámbitos donde las personas recuperan el sentido de pertenencia y encuentran contención.
Sobre el futuro, evitó hacer pronósticos cerrados.
«Estamos en una situación de final abierto. Es una época donde muchas teorías deberán revisarse para comprender los cambios que estamos viviendo», concluyó.
Las declaraciones de Alicia Stolkiner vuelven a poner en el centro del debate un desafío que excede al sistema sanitario: reconstruir los vínculos sociales como parte fundamental de cualquier política de salud mental.





