La salud mental vuelve a ocupar el centro de la escena en San Rafael con una propuesta que busca salir de los discursos generales y llevar herramientas concretas a la vida cotidiana. La licenciada Lorena Burgos anticipó en LV18 los principales ejes de “Mente sana, relaciones sanas”, un ciclo de charlas gratuito que comienza este martes y continuará hasta el sábado.
Cinco encuentros para hablar de salud mental
Burgos explicó que serán cuatro encuentros nocturnos y un cierre especial. Los temas incluyen el cuidado de la mente y el cerebro, temperamento, personalidad y carácter, gestión de las emociones y conflictos interpersonales. El sábado, en tanto, abordará el poder del pensamiento.
Las charlas se realizan a las 20:30 en Moreno 519, con entrada libre y gratuita. El sábado el encuentro será a las 11.

La licenciada Lorena Burgos anticipó, durante la entrevista en LV18, los ejes del seminario sobre salud mental.
“Las emociones no se niegan ni se discuten”
Uno de los puntos más fuertes de la entrevista fue la necesidad de aprender a reconocer lo que sentimos.
“Las emociones no se niegan ni se discuten”, sostuvo Burgos, quien cuestionó la costumbre de minimizar la tristeza, el miedo o la angustia de otras personas.
La especialista también remarcó la importancia de contar con adultos referentes, especialmente durante la adolescencia, y planteó la necesidad de incorporar herramientas de gestión emocional en las escuelas.
La tecnología y una pérdida que preocupa
Burgos fue especialmente crítica con el impacto de las pantallas en los vínculos cotidianos.
“Yo no puedo tener empatía si yo no miro a los ojos”, afirmó.
Según explicó, el uso permanente del celular puede afectar capacidades como la atención, la creatividad, la comprensión lectora y las habilidades sociales. El planteo no apunta a demonizar la tecnología, sino a advertir sobre qué ocurre cuando reemplaza el contacto humano.
Un debate que excede la edad
Para Burgos, los problemas de salud mental atraviesan a niños, adolescentes, adultos y personas mayores.
“La madurez no tiene que ver con la edad”, señaló, y vinculó buena parte de ese proceso con las experiencias vividas y la formación recibida en el hogar.
El seminario propone justamente abrir ese debate y convertirlo en herramientas prácticas para mejorar los vínculos familiares, afectivos y sociales.





