En medio de un escenario político y económico atravesado por tensiones, la crisis social en Argentina vuelve a ocupar un lugar central. Mientras algunos sectores intentan correr el foco de la discusión pública, distintos informes y testimonios reflejan una realidad preocupante: el deterioro de las condiciones de vida en amplios sectores de la población.
Un reciente informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA expone cifras contundentes. La pobreza infantil alcanza el 53,6% y casi el 30% de los niños y adolescentes enfrenta inseguridad alimentaria. Aunque algunos indicadores macroeconómicos muestran leves mejoras, la situación estructural sigue siendo crítica.
La voz del territorio: el Padre Toto
Desde la parroquia Virgen de Caacupé, en la Villa 21-24 de Barracas, Lorenzo de Vedia, conocido como el Padre Toto, convive a diario con esa realidad. Con más de dos décadas de trabajo en el barrio, es una de las voces más escuchadas cuando se habla de exclusión social.
En diálogo con LV18, el sacerdote fue directo: la crisis actual está generando una ruptura del tejido social. Según explicó, la falta de empleo y la pérdida del poder adquisitivo impactan de lleno en las familias.
“No es solo que la gente no llega a fin de mes. Hay cada vez más personas que vienen a pedir comida o ayuda para pagar el alquiler”, señaló.
Emergencias que ya no son excepcionales
En los barrios populares, lo que antes era una emergencia puntual hoy se volvió cotidiano. La demanda en comedores comunitarios crece, mientras disminuyen los recursos disponibles.
El Padre Toto advirtió que la falta de alimentos no solo implica hambre, sino también consecuencias sociales más profundas. “Cuando falta lo básico, aparecen problemas de violencia, consumo y desintegración familiar”, explicó.
Además, cuestionó la reducción de asistencia estatal en un contexto donde cada vez más personas dependen de ella.
Los chicos, en el centro del problema
Uno de los puntos más sensibles es la situación de niños y adolescentes. Lejos de las miradas estigmatizantes, el sacerdote remarcó que los jóvenes son las principales víctimas del contexto actual.
“Se los criminaliza, pero en realidad están en crisis”, afirmó. En ese sentido, destacó la importancia de espacios de contención como la escuela, el club y la comunidad.
Cada chico que queda fuera de esos ámbitos, advirtió, queda más expuesto a situaciones de vulnerabilidad.
Adultos mayores: entre medicamentos y comida
La crisis también golpea con fuerza a los adultos mayores. Según el testimonio recogido, muchos jubilados deben elegir entre comprar medicamentos o alimentarse.
El recorte en programas como el acceso a remedios agrava una situación ya delicada. “Es evidente que están siendo de los más afectados”, sostuvo el sacerdote.
Una sociedad solidaria, pero intermitente
Para el Padre Toto, la sociedad argentina mantiene un rasgo positivo: la solidaridad ante situaciones extremas. Sin embargo, marcó una debilidad importante.
“Nos solidarizamos en emergencias, pero cuesta sostener el compromiso en el tiempo”, reflexionó.
Esa falta de continuidad, sumada a la ausencia de políticas estructurales, dificulta revertir problemas de fondo como el acceso a vivienda, agua potable y saneamiento.
El desafío de salir de la crisis social en Argentina
A pesar del panorama, el sacerdote mantiene una mirada esperanzadora. Considera que, como en otros momentos de la historia, eventualmente surgirán respuestas colectivas.
Sin embargo, planteó que el desafío será sostenerlas en el tiempo y aprender de errores pasados.
“La fuerza está en la comunidad y en los sectores más humildes”, concluyó.

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